TRES PARTES DEL VOCABULARIO



La investigación longitudinal emprendida por Hart y Risley (1995) puso de manifiesto la gran importancia que tiene la plática de los padres con sus hijos desde edades tempranas. 



Cada vocablo nuevo, de acuerdo con Kantor Smith (1975), representa un objeto de estímulo (oe) novedoso para la persona que lo escucha o lee, solamente existe la posibilidad de relacionar dicho vocablo a un referente (objeto, persona, evento), con lo cual puede generarse una nueva función de estímulo-respuesta (fer). Esto le permitirá a la persona que en una ocasión futura pueda interactuar lingüísticamente con dicha palabra, sea que la escuche, la lea o incluso que la emplee en su habla o escritura; en términos coloquiales ante esto se dice que la persona “sabe el significado de la palabra”. De esta forma, mientras mayor sea el número de palabras conocidas por un niño, tendrá mayores probabilidades de poder interactuar lingüísticamente tanto con otros compañeros como con los adultos, los profesores o con los textos escolares, mismos que en nuestro país incrementan inusitadamente su frecuencia en decenas de miles de palabras a partir del primer año de educación primaria.




Los actuales libros oficiales de primer grado contienen un total de 70619 palabras, de las cuales 7682 palabras son diferentes. 






Si la palabra novedosa es relacionada posteriormente con una palabra conocida (por ejemplo: “agrupa” con “junta”), el niño estará en posibilidades de realizar una generalización simbólica que conocemos como empleo de sinónimos. De esta forma, el niño podrá interactuar ante ambos vocablos de manera semejante y pertinente.  





El vocabulario que emplea un niño es, definitivamente, un indicador importante de su desarrollo psicológico, como se puede constatar al ser un componente imprescindible de las pruebas (tests) de inteligencia y evidente en diversas investigaciones además de que está relacionado con la comprensión de textos y consecuentemente con el éxito escolar.




EJEMPLO:
En la medida en que un niño escucha una palabra en dos o más contextos diferentes pueden hacerse explícitos distintos matices (“este carro es más amarillo que el de ayer”) o bien la polisemia del
vocablo (“en el carro del súper está la fruta”). Además, su empleo ante diferentes instancias permite que el niño pueda interactuar ante
el vocablo en forma generalizada, lo que constituye una formación conceptual (“este carro es de tu primo”; “el carrito que te regalé ayer”; “el carro que va 
allá es muy viejo”; “tráete tu carro para ir al parque”; etcétera).  

10 comentarios:

  1. Muy bueno, me agrado mucho tu información.

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  2. El uso de ejemplos me aclaro mejor la información

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  3. Buena info, los niños también tienen que aprender a comunicarse.

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  4. Me gusto mucho. No soy madre pero tengo sobrinos y esta claro que los niños deben saber como comunicarse con nosotros y nosotros ayudarlos a que su comunicación sea más sencilla
    Buen trabajo

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    1. Así, es un gran trabajo que como padre de familia tenemos y que al mismo tiempo nosotros como docentes ayudaremos a reforzar.
      ¡Gracias por la visita!

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  5. Buen ejemplo, ayudo aclarar los puntos anteriores, gracias por la información.

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  6. Gracias, que bueno que sus dudas hayan sido aclaradas.

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